
Del 20 al 25 de julio he tenido la oportunidad de vivir una nueva experiencia de formación dentro del programa Erasmus+, participando en el curso “Berlin’s Museums: An Experiential Learning Path”, desarrollado en la ciudad de Berlín.
Han sido unos días intensos y muy enriquecedores en los que Berlín y sus museos se han convertido en un auténtico espacio de aprendizaje. A través de visitas, actividades prácticas y dinámicas de grupo, hemos podido descubrir cómo los museos pueden ir mucho más allá de una visita cultural y convertirse en escenarios educativos capaces de despertar la curiosidad, la creatividad y el pensamiento crítico del alumnado.

Uno de los aspectos más enriquecedores de la experiencia ha sido poder compartir estos días con 24 docentes de diferentes lugares de Europa, procedentes de países como Hungría, Chipre, República Checa o Irlanda, entre otros. Conversar con ellos, conocer sus centros, intercambiar experiencias y comprobar que compartimos muchos de los mismos retos educativos ha sido, sin duda, una de las grandes aportaciones del curso.

Me llevo de Berlín numerosas ideas que pueden trasladarse a nuestro instituto: plantear las visitas culturales desde una perspectiva más activa, utilizar el patrimonio y el arte como punto de partida para proyectos interdisciplinares, proponer actividades en las que el alumnado observe, investigue, dialogue y cree, o aprovechar nuestro propio entorno como un espacio más de aprendizaje. En definitiva, se trata de convertir al alumnado en protagonista de su experiencia y de conectar los aprendizajes del aula con la cultura, la historia y el mundo que nos rodea.

Pero esta experiencia Erasmus+ no termina al finalizar el curso. Compartir estos días con docentes europeos también ha permitido crear nuevos contactos y abrir puertas a futuras colaboraciones entre nuestros centros. Intercambios de alumnado, experiencias de Job Shadowing, proyectos conjuntos o nuevas movilidades son algunas de las posibilidades que pueden surgir a partir de estos encuentros.

Regreso de Berlín con nuevas ideas, experiencias compartidas y muchas ganas de poner en práctica lo aprendido. Pero, sobre todo, vuelvo convencida de que Erasmus+ nos permite ampliar horizontes, aprender de otros y seguir construyendo una escuela más abierta, europea y conectada con el mundo.