11 May
11May

Entre los días 22 y 27 de abril de 2026, seis alumnos y alumnas de 1º y 2º de Bachillerato de Artes Escénicas y Música del IES Francisco Giner de los Ríos (Segovia) participaron en una movilidad grupal Erasmus+ a Viena, ciudad clave en la historia de la música occidental. A continuación, los propios estudiantes relatan, en primera persona, algunos de los momentos más significativos de esta experiencia artística, cultural y vital.


Eduardo Peñal Pool y Amets Barroso Rubio

Salimos de Segovia el 22 de abril, rumbo a Viena, preparados para representar las virtudes de nuestra tierra castellana. En nuestro primer contacto con el instituto anfitrión compartimos una presentación sobre Castilla, su historia y su carácter, con gran acogida por parte del alumnado vienés. Tras la visita al centro, descubrimos la Catedral de San Esteban, auténtico corazón de la ciudad, y nos adentramos en una animada feria vienesa que puso a prueba nuestra valentía. Cerramos el día con la degustación de salchichas típicas, listos para continuar la aventura.



José María de la Peña Barranco

El tercer día estuvo marcado por el intercambio cultural con el instituto Gross-Enzersdorf Gymnasium, una experiencia enriquecedora y muy participativa. Por la tarde visitamos el Museo Schönberg, donde descubrimos los misterios del dodecafonismo y la música atonal. La jornada culminó con la Noche de los Museos, que nos permitió recorrer espacios como la Universidad de Música y Arte Dramático y terminar contemplando la Ópera Estatal iluminada, un momento difícil de olvidar.


Rodrigo Santos Ferrer 

El 25 de abril visitamos el Palacio de Hofburg y su extensa colección histórica, desde armaduras imperiales hasta el célebre Penacho de Moctezuma. El punto culminante del día fue el Museo de Instrumentos Musicales, donde pudimos ver auténticas joyas históricas como el fortepiano de Beethoven. Por la noche, asistimos a la Ópera Estatal de Viena para ver El holandés errante de Wagner: más de dos horas de música intensa, vividas con emoción a pesar de tener que seguir la representación de pie.


Lola Fernández Muñoz

El último día amaneció con la sensación de que el tiempo había volado. Recorrimos de nuevo la Catedral de San Esteban, paseamos por el centro histórico y asistimos al ballet Giselle, una experiencia estética que roza lo indescriptible. El día continuó entre paseos, iglesias, encuentros inesperados y visitas cargadas de simbolismo, como el Cementerio Central, donde descansan grandes compositores. La jornada terminó con un sentimiento profundo de unión y gratitud: pocas veces se vive algo así.



Samuel Arranz Agudo 

Aunque éramos seis, no viajamos solos. Con nosotros estuvo Ponchi, el cochinillo segoviano que se convirtió en símbolo del grupo y embajador cultural improvisado. Protagonista de vídeos y anécdotas, fue el hilo invisible que nos acompañó durante toda la experiencia, recordándonos de dónde venimos incluso lejos de casa.


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